Análisis: el Supremo abre juicio a los separatistas encarcelados
  • ¿Intentará el Gobierno de Pedro Sánchez aminorar la acusación?
  • ¿De verdad quiere Quim Torra colapsar Cataluña si los declaran culpables?

Este jueves, el Tribunal Supremo ha ordenado la apertura del juicio contra 18 líderes separatistas, incluidos los nueve que siguen en prisión provisional. La lista no incluye a Carles Puigdemont, Carla Ponsatí y los otros cinco huidos, por considerarlos el Supremo fugitivos de la Justicia en el extranjero. Serían juzgados en otro juicio si alguna vez regresaran a España, según un portavoz del tribunal.

Los nueve incluyen a Oriol Junqueras (Esquerra, ERC) con quien el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se reunió el viernes pasado para hablar del apoyo parlamentario para los presupuestos de 2019. El Sr. Junqueras y los otros 17 acusados serán juzgados por distintas combinaciones de rebelión—que conlleva una pena máxima de 30 años de cárcel—malversación de fondos públicos y desobediencia.

La fecha para el arranque del juicio no se fijará hasta dentro de un mes.

El Presidente catalán, Quim Torra, ha reaccionado con su amenaza habitual que si el Supremo los declara culpables, los separatistas volverán a colapsar Cataluña, tal como hicieron el 1 y 3 de octubre del año pasado: "Se ha abierto juicio contra más de dos millones de catalanes que votaron el 1 de octubre”.

De manera significativa, tanto el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como la Vicepresidenta, Carmen Calvo, han dicho desde ayer que no creen la rebelión aguantará el escrutinio del juicio; pero no son jueces, evidentemente. Mientras que la Fiscalía y la acusación privada, Vox, acusarán de rebelión, se rumorea que la Abogacía del Estado podría pedir sólo sedición.

El Partido Popular ha adoptado un tono más duro esta semana, y Pablo Casado acusó ayer al Presidente en el Congreso de participar en el "golpe" contra el Estado junto con los separatistas. Rotas están las relaciones.

A medida que avance el juicio en los próximos meses, de nuevo habrá tremendas tensiones entre los partidarios de la independencia, que creen que los acusados ​​son inocentes y que nunca deberían haber estado en prisión provisional, y aquellos que, en el otro extremo, creen, como el nuevo líder del Partido Popular y muchos otros líderes políticos y comentaristas, que deberían permanecer encerrados durante bastante tiempo por intentar forzar la separación de Cataluña de España.

Por eso tenemos el Estado de Derecho. Por eso tenemos tribunales y abogados y jueces y recursos. Por el momento, con el sistema de derecho penal que hay, los jueces de instrucción creen que hay suficiente para una acusación, para un juicio.

El Sr. Torra, animado por el Sr. Puigdemont desde Bélgica en Twitter y Skype, y su grupo de abogados defensores amantes de las cámaras de televisión, seguirá anunciando al mundo que España es un estado opresor franquista cuya democracia no es digna del siglo XXI, sobre todo cuando el interés de los medios internacionales se reavive con el juicio.

Pero, si no montan por fin la muy anunciada pero hasta ahora impotente Primavera Catalana, una plaza Maidán o Tahrir en Barcelona, ​​será todo más retórica vacía. Ni siquiera bajaron la bandera española desde el Palau el año pasado. ¿Cuántos independentistas tienen ganas de más confrontación y caos este invierno, cuando es precisamente esa la razón por la que se abierto ahora este juicio?

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