Family of the Past Capítulo 7
 
Tsuna les dio una pequeña sonrisa divertida al verlos y señalo, con una mano, las otras dos sillas desocupadas antes de tomar el menú, dio una mirada curiosa mientras lo leía… Se sentaron casi de inmediato, entre perplejos y perdidos, aun así no pudieron esconder su sorpresa al verlo con su cara limpia y tranquila, solo una pequeña sombra rojiza delatando lo sucedido no hace mucho tiempo. Como se podía ver, Tsuna había aprovecho el tiempo para ir a arreglarse en algún lado, pero… ¿qué demonios fue lo que hizo para borrar casi toda la evidencia?, no era algo común llorar tanto sin tener que llevar los ojos rojos a donde quiera que iba, al menos debían de quedarse un día en la cara de su propietario… Y Tsuna solo tenía una sombra rojiza, nada más, bien podría decir que solo se restregó los ojos y cualquiera le creería, así que, ¿cómo demonios se deshizo de los resultados de su llanto tan rápido?, ¿maquillaje?, no podía ser eso, se notaría y ¿dónde rayos sacaría maquillaje?, ¿siquiera sabía cómo usarlo?, ¿ilusión?, Tsuna no sabía crear ilusiones por lo que sabían... No tenían ninguna explicación posible para esto, quizás por eso Tsuna parecía tan divertido por todo esto...

- Tomare esta... - "Algo simple y poco, no tengo hambre... hay no de nuevo...", se quejó Tsuna mentalmente al verlos mirarlo un tanto... entre divertidos y sorprendidos. Aun así, su exterior amable no se vio afectado por esto. - ¿qué piensan pedir ustedes? 

-… Eto, Juudaime… - comenzó Gokudera, para luego mirarlo en absoluta administración. - ¡No sabía que te gustará la comida extranjera Juudaime! - Tsuna sudo frío, no era exactamente que le gustará, pero...

- Es solo carne semi-cruda con un poco de ensalada y arroz… - el tono indicaba: "nada del otro mundo." 

- No sabía que eras tan abierto con la comida... - No había esperado esto de todas las cosas... - Voy a experimentar también, ¿qué me recomiendas Tsuna?

- Toma tus propias decisiones-

- El de la sección roja probablemente, ya que te gusta el sushi... - murmuró Tsuna apagadamente, ese menú tenía, en su mayor parte, comida japonesa, habían pocas cosas fuera de lo normal... 

- Pero Juudaime... - ¿Por qué demonios era ignorado por su querido jefe? 

- Hay 3 platos italianos en esa zona Gokudera-kun... - "No es culpa mía que seas tan fácil de ignorar luego de años de lo mismo... es más costumbre que otra cosa ahora..."

Con eso se tapó el rostro con el menú, muy avergonzado externamente, internamente solo suspiro, ¿tenían que ser tan obvios?… No obstante eso no impidió que lo siguieran mirando con sorpresa y con ligero temor… ¿Reborn ya había comenzado a enseñarle acerca de las comidas y costumbres de otros países?, ¿o que se perdieron?, se sentían como extraños ante este Tsuna, pero él los conocía de pies a cabeza al parecer, esto era demasiado incómodo y terrorífico para su salud… Con una pequeña disculpa le quitaron el menú y lo vieron por si mismos antes de pedir un plato cada uno, Gokudera había decidido experimentar y eligió un plato al azar para no quedar por fuera, algo bastante divertido para Tsuna… La camarera los atendió en seguida y se fue con sus órdenes… Era triste de pensar, pero solo ellos 2 estaban experimentado, era divertido que creyeran que el también, pero no iba a sacarlos de su error, era su propia culpa por no preguntar. 

- Ma Ma Tsuna… no sabía que eras tan valiente… - Si Tsuna no tuviera tanto respecto por ellos, hubiera dicho: "Idiota, ¿quién dice que esto es mi primera vez comiendo esto?".

Tsuna solo suspiro en respuesta… "Eso debería de haberlo dicho yo, ustedes son los arriesgados… no yo, y ni siquiera se molestaron en preguntar... Vamos a ver cómo van a tomar lo que ordenaron… va a ser muy divertido ver esto…" Sin poder evitarlo, Tsuna sonrió malignamente en su mente, una sonrisa que si hubiera sido vista, habría dejado a muchas personas temiendo por su vida. No obstante, siendo el respetuoso y tranquilo chivo que generalmente era, solo sonrió un poco y dejo el comentario esfumarse en el aire… No mucho tiempo después, los platos habían sido servidos y, mientras comía, no pudo quitarles la mirada de encima, esperando su diversión pacientemente… Y fue gratamente recompensado, pues casi se cae de la silla de la risa cuando Yamamoto dio el primer bocado de su pescado... tenía un sabor raro, tan raro que no le provocaba seguir comiendo. Gokudera, por su parte, también fue muy divertido, pues a diferencia de Yamamoto quien estaba comiendo Tiburón frito sin saberlo, él estaba comiendo cordero... bueno, las tripas de un pobre cordero con ensalada, sin saber que era cordero, pero nada de eso lo detuvo, su determinación de probarse a su jefe se lo impidió, eso y que había probado cosas peores. Aun así, nada de eso impidió a Tsuna de reírse de ambos, haciendo que ambos se sintieran como: "Oh rayos... ¿de qué se estaba riendo?, ¿qué nos está ocultando?", esa risa casi burlona no los estaba animando en nada...

- Tsuna... - ni con el llamado dejó de reírse. - ¿de qué te estás riendo? - Porque ya lo tenía demasiado incómodo...

- Lo siento, si te digo podrías ir a vomitar... - Los japoneses comían muchas cosas, pero... ¿alguna vez el habría comido tiburón?, probablemente no, y no estaba seguro si quería saber cómo lo tomaría Yamamoto.

- Tsuna, dime. - Dijo con total seriedad, pero eso no lo hizo parar de reír. Gokudera ya no tenía ánimo de seguir comiendo ahora tan poco. Tsuna negó con la cabeza, esto era cada vez más divertido para él. - ¡Tsuna!

-... ¿Sabes que es lo que estás comiendo?, no es nada letal, te lo aseguro... - Si no era nada letal... ¿qué era lo que tenía a Tsuna riendo tanto? -... Gokudera-kun está comiendo un plato hecho con las tripas de un cordero, y tú, querido amigo, estás comiendo tiburón frito... más específicamente, parte de la espalda de un tiburón... - Tsuna hizo una pausa, y luego casi ronroneo: - Es sabroso, ¿verdad?, me río de sus caras, no es nada que hayan probado antes, así que los gestos que están haciendo son bastante divertidos... - Eso, y que él era cruel.

Gokudera hizo una mueca, eso explicaba ciertas cosas... pero no estaba mal. Yamamoto, en cambio, se levantó apresuradamente y desapareció en los baños. Sin decir palabra, Tsuna tomó un pedazo de su plato y se lo llevó a los labios, mastico lentamente y luego tragó.

- Dime Gokudera-kun... - ronroneo tomando otro pedazo. - ¿No es esto mucho mejor que a que le grites y le reclames?, me parece mucho más divertido, y no hizo nada malo tan poco... - hizo una pausa, casi riéndose de nuevo. - Y una cosa más Gokudera-kun... yo soy quien establece los límites, ¿de acuerdo?, aunque apreció tu cuidado, no es tu lugar para decirle a los demás que y que no pueden hacer conmigo... - pausa. - Espero que lo entiendas. 

- Yo... - "No lo destruí... ¿verdad?... reacciona, por favor reacciona..." - ¡lo lamento mucho Juuidame!, ¡no lo volveré a hacer! - Las plegarias de Tsuna fueron respondidas, pero...

- Eh, Gokudera-kun... - También había obtenido la atención del restaurante completo. No era que le importará, pero le gustaba comer en paz. - Todos nos están mirando, ¿podrías sentarte por favor? - "Antes de que nos echen de aquí o explotes este lugar... ya es suficiente con la cuenta que le hice al Noveno por esto, agregarle un restaurante completo sería grosería."

- ¡Como ordene Juuidame! - abandonó su posición arrodillada en el suelo y se sentó, Tsuna solo suspiro antes de intercambiar los platos de él y de Yamamoto. Tiburón era delicioso a su manera, y Yamamoto... no creía que fuera a comerlo, también daría tristeza botarlo o dejarlo, por no hablar de mala educación. 

Siguiendo el ejemplo de Tsuna, Gokudera continuó comiendo, divirtiéndose cada vez más, en privado, mientras más se tardaba el beisbolista en llegar. Tsuna, por su parte, comenzaba a preocuparse, ¿se habría ido por el inodoro tal vez?, ¿o había perdido el conocimiento?, en cualquiera de los posibles casos, mientras no se hiciera daño no necesitaba preocuparse. Luego de unos minutos, Yamamoto apareció solo para ponerse verde al ver a Tsuna comer tranquilamente lo que quedaba en su plato. Siendo piadoso, Tsuna contuvo su risa.

- Siéntate y come algo de lo mío, la ensalada está buena. - Con dudas, Yamamoto obedeció. - Tal vez ahora ambos se molesten el leer detenidamente antes de ordenar... - Ambos palidecieron, ellos no habían leído todo, pero, ¿cómo sabía eso? - Aun así, esto esta delicioso...

Yamamoto se volvió verde, y eso se ganó una risilla de Tsuna, no sabía porque... pero esto parecía una venganza de algún tipo, y él la estaba disfrutando al máximo. Terminaron de comer en más o menos 10 minutos, Yamamoto casi no comió nada, y engañosamente Tsuna tan poco, pero ellos no se fijaron en pequeño detalle... Quizás no fue su intención inicial, pero sin duda era algo que apreciaba, menos problemas y preguntas para su persona. Probablemente estaban demasiado idos en los sucesos como para analizarlos detenidamente... bueno, su pérdida, así serían más sencillas las cosas. Sin embargo, a pesar que era debido a su desdicha, Yamamoto estaba feliz de haber hecho reír a Tsuna, pero no planeaba repetirlo en el corto plazo, Tsuna tendría que reírse de otra cosa, debido a que él no ordinaria sin conocer el plato de ahora en adelante. 

- ¿Y ahora qué hacemos?, espero que nada que de vueltas... - "No quiero vomitar de esa forma al menos... ni que ustedes me vomiten sin querer tan poco..." 

- ¡Tsuna-nii! - oyó llamar, miró hacia los lados, pero no vio a ninguno de sus hermanos. Si sus dos amigos no se hubieran detenido como él, se hubiera preguntado si estaba imaginando cosas... - ¡Por aquí! - No, para nada, no se estaba imaginando cosas.

Yamamoto y Gokudera se congelaron en sus lugares… no se suponía que ellos debían estar aquí, al menos aún no, ¿habían cambiado los planes sin decirles nada?, la improvisación, así como el plan original tendrían no solo resultados diferentes, sino ninguno que pudieran esperar... Aun así, ambos siguieron a Tsuna quien se dirigió a los otros al localizar el llamado, uno de mal humor y el otro saludando alegremente, mientras que Tsuna simplemente saludo y correspondió los abrazos al llegar. Después de los saludos y las preguntas de ambos grupos, unas discretas para que Tsuna no se enterara sin saber que para Tsuna fueron no tan discretas, se dirigieron a las galerías de tiro. Y al llegar, comenzaron a jugar en los diversos juegos, en lo cual Tsuna fue el único que no quiso jugar y solo se limitó a observar y a animar, y de igual modo con los demás juegos que les siguieron en las próximas horas… 

- ¡No merezco ser la mano derecha de Juudaime…! - Tsuna suspiro profundamente y se masajeo las sienes por quien sabe cuanta vez… "Como quisiera solo ponerle tirro en la boca... ¡ni que me hubiera molestado o decepcionado!, ¿cómo Tsunayoshi-sama puede soportar esto?, ¡yo ya quiero matarlo!, ¡está es la décimo novena vez que dice eso!, y no estoy contando los otros lloriqueos... y por algo tan...".

- Solo fallaste 2 flechas, no es gran cosa… - "... tonto...".

- ¿Cómo puedes decir eso Juudaime?, falle 2 de 5… - "Y aquí vamos de nuevo... que disco tan rayado... Dios..." - ¡Manejo un arco!, no puedo fallar, debo tener una puntería perfecta para que no le pase nada a Juudaime… - "No me digas... no lo sabía, al igual que no sabía que casi todos estos juegos están arreglados...", pensó sarcásticamente sin poder evitarlo.

Suspiro mentalmente antes de levantarse, sin decir nada más, no podía soportar a nadie de su familia llorar… y menos a Gokudera-san, porque suele afincarse a lo que sea que le hizo llorar, y generalmente era algo tan estúpido que provocaba golpearlo con un bate de metal, o algo parecido, en la cabeza. Y francamente era peor cuando lo hacía por algo como esto, algo tan insignificante, algo que tenía arreglo y mejoría… Además, no fallo ningún tiro, lo que paso era que el juego estaba arreglado para que fuera así y no ganara la puntación mas alta, así como la gran mayoría de estos juegos, todo estaba arreglado y cualquiera pudo darse cuenta si así lo quería, pero por supuesto... no Gokudera, a pesar de ser alguien muy listo, y recordar eso solo hacía que sus ganas de golpearlo o restregar su cara en el suelo aumentarán… Sin poder aguantar más ese lloriqueo estúpido, se levantó sorprendiendo a todos en ese momento, y antes de que abrieran la boca, los cortó con:

- Vuelvo en un momento. - "O no sólo Gokudera-san me dirá a que sabe el suelo..."

Y sin más, dejo su cena casi entera y al resto perturbado y ligeramente conmocionado, no era como si le importara en ese momento. Sin realmente pensarlo, fue a paso rápido y se mezcló con la gente en su camino, no quería ser seguido por nadie en ese momento, absolutamente nadie… De un momento a otro se detuvo en a ver los premios de diferentes juegos, hasta que un pequeño gancho de pelo con diseños grabados de calaveras la llamo la atención, era perfecto para Gokudera… solo costaba 300 puntos, algo muy fácil de conseguir… y así mataba dos pájaros de un solo tiró, sin juego de palabras. 

- Señor, un juego por favor. - De alguna manera se las arregló para sonar amable, algo que agradecía, no quería ser encontrado aún. 

- Son 2,50. - Respondió el dueño de la galería perezosamente.

Sin una palabra, le entregó el dinero y obtuvo una la pistola de juguete dada con desgano. El vendedor no se dio cuenta de un pequeño detalle que le habría dicho que acababa de cometer un grave error debido a su falta de interés, ¿que no vio?, una pequeña sonrisa siniestra, solo eso. Internamente, Tsuna estaba riéndose de algo que de seguro ocurriría, pero no podía arruinar la sorpresa, ¿o sí?, por supuesto que no. Antes de que sonara la campana de inicio, Tsuna se alejó al menos 2 metros más de la distancia de tiro, "...esto será divertido…"

Unos pocos minutos después, Tsuna devolvió la pistola a un comerciante muy pálido y tembloroso, atemorizado y aterrado hasta los huesos, mirando con sus ojos desorbitados a la pequeña pistola que estaba en sus manos y a Tsuna sin poder creerse por lo que acaba de ver… Tsuna sonrió dulcemente, lo había hecho lento para evitar esto, un segundo entre tiro y tiro… no fallo ninguno de los disparos y demoró menos de 15 segundos cada juego, 10 en total, lo cual era algo muy lento en su humilde opinión. El comerciante, atemorizado, le dio los premios solicitados sin ninguna palabra inmediatamente. Sin embargo, se encontraba en un problema, aun le quedaban puntos por usar, ya tenía el gancho… Miró un momento contemplando que podía elegir, y en eso vio un pequeño colgante tipo llavero en forma de un pájaro amarillo, muy parecido a Hirbird… "Perfecto para el joven Hibari-san...", pensó con de inmediato al verlo, así que lo eligió también, pero aún le quedaban puntos... Seguido no mucho tiempo después por un muñeco gigante de felpa de color rosa, pues no halló nada más que elegir, era un osito con un corazón en sus manos… No le importaba lo raro que se vería con esa cosa encima, ya se lo daría a alguna de las chicas o a su mamá… gracias a Dios que no era pesado, o si no…

- Bueno, al menos el pobre hombre podrá estar tranquilo… - murmuró divertido para sí, había jugado hasta hartarse, había aguantado mucho más bien el pobre hombre.

Mientras caminaba de regreso, vio a una niña llorando no muy lejos de donde estaba, así que siendo curioso, y muy blando para los niños, se acercó a ver qué era lo que sucedía. Para su sorpresa, la mamá la de la niña no podía calmarla sin importar que hiciera o le dijera… 

- ¿Que sucede pequeña? - preguntó sin poder detenerse mientras se arrodillaba y agachaba a su altura, no podía tener más de 6 años. 

- ¡No puedo ganar nada en ningún juego! - lloró en voz alta sin poder detenerse. Tsuna hizo una mueca comprensiva... él nunca pudo ganar nada a su edad...

- Entonces ya no tendrás que llorar más, ¡porque te daré… - una pausa para crear suspenso. - esto! - La niña miro el peluche con ojos grandes, dejando de llorar.

- ¿En serio? - preguntó en voz baja, tímidamente.

- Si, solo tienes que prometerme que lo cuidaras muy bien. - Era sencillo tratar con niños, y muy divertido de estar con ellos.

- ¡Gracias!, ¡muchas gracias!, ¡prometo que lo cuidare muy bien! - Externamente Tsuna solo le dio el muñeco y le revolvió el pelo levemente, haciéndola reír... Sin embargo, internamente se sentía muy timado...

- Oh, muchas gracias querido, no sé cómo podré pagarte… - Agradeció la madre, aliviada de que su hija dejará de llorar.

Tsuna fue abrazado antes de que se levantara fuertemente, sonrió un poco antes de corresponder el abrazo. Cuando lo soltó le dio una gran sonrisa y le acaricio el pelo antes de levantarse y despedirse, dio unos pasos antes de pararse y mirarlas por última vez… La sonrisa de la pequeña era tan grande y ardiente que podría ser un sol en ese momento… No obstante, Tsuna se sentía muy timado, realmente timado... porque...

- Los regalos no se pagan, ni es necesario hacerlo Chrome… - murmuró en voz baja, antes de finalmente irse.

Estaba seguro de que ella lo oyó, si el sonido de un tridente caer no era un claro indicativo de ello, sin embargo, se fue lo más rápido que pudo después de eso… No quería oír nada que pudiera llevar a una discusión por algo tonto o trivial en un futuro cercano, además, estaba molesto por ser timado de ese modo, así que sin querer podría sonar cruel, y nadie se merecía ese trato… Al igual que no creía que fuera justo que ella piense que tiene que pagarle por un simple regalo, los regalos no se pagaban, y no le agradaba en lo más mínimo que tratarán de hacerlo, solo lo agobiaba en más tristeza y molestia que la que llevaba encima en estos momentos… 

- Bienvenido de vuelta, Tsu-kun. - Fue la bienvenida que recibió a llegar... "Vaya, he sido visto de inmediato..."

- Gracias Kyoko-chan… - "Se cortés, se cortés... no necesito otra descarga de ira, ya traume a un comerciante, no debo traumar a nadie más hoy si es posible."

Se acercó a su puesto mientras respondía a los saludos que le brindaba toda su familia, al menos la que estaba presente en ese momento, aunque no podía dejar de notar curiosamente que todos parecían de repente mucho más felices que cuando se fue, extraño pero podía vivir con eso… Lentamente se sentó en su lugar, y se llevó una gran sorpresa al ver su comida totalmente intacta y tapada con un plato semi-trasparente… "¿Es tan importante el hecho que coma o algo así?, yo ya no puedo sostener algo más en mi estómago por hoy… será mejor que lo aparte, así al menos entenderán…" Nadie dijo nada al verlo empujar su plato hacia adelante con cuidado, más bien había comido mucho para lo que ahora conocían… 

- Gokudera-kun… espero que no te importe, pero te he traído esto… - "Increíble... aún sigue lamentándose-Wow... la próxima no le daré nada de frente, ¿cómo demonios se animó tan rápido?" 

- ¡Muchas gracias Juudaime! - Si Tsuna no hubiera sido sorprendido por ese cambio tan repentino de actitud, Gokudera hubiera sido pisado o herido de alguna manera. - ¡No soy digno de tal obsequio de su parte! - "Realmente… no aprende..."

Suspiro y respiro lentamente antes de masajearse las sienes en ligera frustración… Sentía las miradas de todas las personas cercanas que oían el escándalo, ¿quién no se daría cuenta con tal espectáculo?, no solo la inclinación de respeto si no la exclamación fuerte también, aunque nada de eso le importaba en lo más mínimo, pero sí que le estaba molestando que Gokudera lo tratará con tanta devoción... Tal vez era debido al tiempo que no había vivido algo así, ciertamente era incómodo, o tal vez debido a que no era más que un simple humano, y no merecía tanta devoción, por no decir un asesino… Y por como lo estaba mirando su familia, le hacía creer que sus emociones estaban muy a la superficie para su gusto, así que forzó un pequeña sonrisa y…

- Gokudera-kun, ¿podrías sentarte a comer por favor?, me alegra que te guste mi obsequio, pero esto no es necesario… - "El obsequio era para que se le quitará la depresión, ¡no para esto!", pensó casi lamentándose. 

Gokudera, sintiendo la pequeña ola de ira proveniente de la voz algo dulcificada de su jefe, no dijo nada y se conformó con solo asentir con la cabeza y obedecer. Él no fue el único en notar el cambio, pues Lambo se tragó su inminente "yo también quiero algo", no creía que obtuviera nada justo ahora, quién sabe, tal vez más tarde podría intentar, pero ahora no parecía una buena idea... Era algo extraño, pensaron los demás, se molestó con eso cuando nunca lo había hecho antes, pero si lo sintieron y lo vieron brevemente, no querían saber cómo sería cuando no tuviera limitadores o algo que desencadenara su furia total, si con esa pequeña muestra era aterrador… no querían saber cómo sería cuando en verdad se enojara… Aunque, ¿qué era lo que lo había molestado exactamente?, no entendían que había pasado... No obstante, todos hicieron una nota mental: nunca hacer enojar a Tsuna…

El resto de los que presenciaron lo que acababa de suceder sudaron frío y se centraron en olvidar lo que acababan de presenciar y volver a lo que hacían, muy asustados como para mirar de nuevo… Sin embargo, para el gran alivio de todos, en especial de las personas normales que no tenían ni idea de nada, Tsuna se calmó rápidamente y espero pacientemente a los demás para salir de allí… y cayó dormido en el proceso, para gran consternación de su familia, quienes aún no entendían como se dormía tan fácilmente y tan profundo como una roca, que casi nada lo despertaba… era tan irreal, debía de haber algo oculto en eso… Incluso con todos esos pensamientos, decidieron dejarlo tranquilo un rato, que volará todo lo que quisiera en esas nubes, no había ningún problema en eso y si lo despertaban ahora se aburriría, sin nada más que hacer excepto esperar. 

- ¡Yay! - rebote - ¡Despierta Tsuna-nii, despierta! - dijo alegremente, emocionado y sin poder contenerse.

Aunque externamente Tsuna no parecía afectado, él se había despertado apenas sintió a Lambo saltar sobre su cabeza, pero no se movió tan rápido, haciéndose el dormido mientras Lambo rebotaba encima de su cabeza como si fuera un trampolín, intentando levantarlo… Para ser honesto, no le impresionaba tanto que Lambo hiciera eso, pero si se le hacía raro no oír a nadie de su familia, lo cual era algo… anormal sería la mejor palabra para describirlo, al menos en este tiempo. Así que, rindiéndose finalmente ante su curiosidad, abrió sus ojos y levanto la cabeza lentamente de forma dormilona, sin querer levantar más sospechas de las necesarias… y no hacer caer a Lambo, no tenía ganas de limpiar lágrimas de cocodrilo...

- Hhmm… - fingió un bostezo, tenía que ser creíble. - ¿Qué pasa? - Lo más creíble que pudiera ser, menos problemas de ese modo, o eso pensaba.

"Oh no...", pensó Tsuna con horror, “Gracias a Dios que decidí despertar ahora…", continuó con un poco de alivio, sin poder apartar la mirada de algo brillante en específico más cerca de lo que desearía, “Haré de cuenta que no vi el cubo de agua que están escondiendo detrás de sus espaldas... de forma tan dolorosamente obvia...", como si leyeran sus pensamientos, el cubo fue desechado disimuladamente para la mayoría, Tsuna era uno de los pocos que vio todo, y debido a que había despertado, su familia lo estaba mirando con diferentes expresiones como la felicidad y la sorpresa. "Ignora las miradas y haz de cuenta que no viste ni te diste cuenta de lo que iban a hacer…", se dijo así mismo, tratando de quedarse tranquilo y no confrontarlos, ¿por qué?, simple... el reaccionaba mal si era despertado bruscamente y no deseaba que ellos fueran víctimas de ese pequeño detalle que fácilmente podría ser fatal. Tsuna suspiro profundamente, “En verdad están locos... omitiendo lo que podría haber pasado, a estas horas de la noche el aire se vuelve frío, mojar a alguien en estas condiciones significa enfermarse de seguro, si no es algo peor… eso, desde la vista bonita…"

- ¡Vamos a la montaña rusa Tsuna-nii! - gritó Lambo, muy emocionado usando su cabeza como trampolín una última vez, cayendo en el suelo y corriendo a molestar a Gokudera de nuevo.

Era, según la perspectiva, algo muy lamentable que Lambo no hubiera visto la reacción de Tsuna ante sus palabras, pero...

- ¿Montaña... rusa...? - La mente de Tsuna soltó algunas chispas, y comenzó a sudar frío. Su familia, sin darse cuenta, continuaron en lo que hacían, terminando de pagar para ir al siguiente juego. 

- ¡Pues claro! - exclamó Fuuta de muy buen espíritu. - ¿Quién va un parque de diversiones y no se sube a la montaña rusa? - el tono decía muy bien la respuesta: "nadie que estuviera cuerdo".

Tsuna realmente quería decirle que utilizará sus dones y lo descubriera en lugar de preguntar, pero debido a que no estaba tan molesto como para no importarle la reacción de nadie, se quedó callado. Eso no quería decir que no se moría de ganas por decirle eso, y de salir corriendo como alma que lleva al diablo... lo montarían el día en que el infierno se congelará en su tiempo, pero no sabría decir ahora, de lo que si estaba seguro es que les tomaría mucho esfuerzo... pues por voluntad propia no iría...

- Mejor vamos a la casa de los gritos primero, ¿qué dicen? - "Muchísimas gracias Kyoko-chan...", por fuera solo asintió y comenzó a irse, haciendo reír a Kyoko y al mismo tiempo preguntarse a donde se había ido el Tsuna que odiaba la casa de los gritos...

- ¡Hey!, ¡espéranos Tsuna! - ¿Espéranos?, por supuesto que no pareció decirles, ya que aceleró el paso como si no fuera con él. 

Aparte de ignorarlos cruelmente, Tsuna entró primero a la casa de los gritos, sin ellos... Sin otra opción, decidieron seguirlo, ¿qué rayos había pasado en tan corto tiempo?, ¿se molestó?, ¿por qué los ignoró?, querían preguntar eso y más, pero Tsuna no estaba presente. Sin que ninguno de ellos se dieran cuenta, Tsuna estaba justo detrás, oyendo cada comentario con una cara un poco amarga... sabía que fuera de su personalidad venirse de ese modo, ¿pero qué mejor de asegurar su diversión que verlo todo en primera fila?, se había venido antes para que no lo vieran y poder ver y oír sus gritos... Para ser honesto, tal vez una mala idea, no sabía que meros adolescentes podrían quejarse tanto ni que Gokudera tuviera tantas dinámicas... era casi triste que no tenía su encendedor, cortesía de él (un préstamo sin permiso), el casi se debía a una muy peculiar razón... ¡No quería tener que pagar un parque de diversiones ni tener que rescatar a nadie de las explosiones!, pero Gokudera nunca parecía pensar en las consecuencias, así que tuvo que recurrir al préstamo sin permiso... y daba risa oírlo quejarse y desearle la muerte al ladrón, ¿tal vez era hora de darle un pequeño infarto?

-... desgraciado, solo espera a que te meta todo esto por la boca y explotes como la rata que eres... - continuó diciendo en voz alta, Tsuna casi podía ver humo saliendo por sus oídos. 

- Ma Ma, ¿no estás exagerando un poco? - ¿cómo iba a hacerle todo eso a alguien que ni sabía quién era?, ¡se le podría haber caído del bolsillo sin saberlo!, y podría estar culpando a otro sin saber.

- Estoy totalmente seguro idiota. - Yamamoto realmente quería pararlo, las chicas y los niños estaban allí también. 

- ¿Y cómo planeas hacerme tragar tanta dinamita... - Gokudera se volvió tan blanco como una pared al oír la voz, los demás saltaron del susto, no solo de lo inesperado sino de quien era voz. - Gokudera-kun? - terminó Tsuna inocentemente justo detrás de ellos, haciéndolos girar para verlo inconscientemente.

- Juudai-

- Gaaaaaaaaahhhhhhhhhhhh! - se oyó gritar aterradoramente a una mujer justo detrás, haciéndolos gritar y hacer un desastre tratando de escapar... los pocos valientes fueron víctimas de los cobardes, siendo llevados al suelo gracias a ellos y quizás pisados también. 

Sin poder evitarlo, Tsuna se río, viendo el desastre, las caras pálidas, oyendo los gritos y viéndolos saltar. Para nada afectado por el monstruo fantasma demacrado, que se acercó a él para tratar de asustarlo... sin resultado alguno. "¡Éxito!, oh Dios, ¡que divertido!, ¿por qué nunca hice esto antes?", pensó alegremente mientras reía y reía, su familia no estaba tan feliz como él cuando se calmaron, pero lo dejaron ser... fue solo una pequeña broma, ¿verdad? 

-... Vaya que lo tenías planeado Tsuna. - comentó Yamamoto, fue un buen plan, o una muy buena coincidencia, quizás incluso ambas.

- Pues no sabía que sería tan satisfactorio... - comentó, dejando de reír pero aun sonriendo divertido. - ¿Continuamos?, esto es solo el comienzo... - un rugido sonó al terminar, confirmando lo dicho...