III.- Una misión para Avin
  

Otra noche sin encontrar nada. Busqué referencias sobre problemas similares en el pasado, y no encontré ninguna. Definitivamente es un asunto nuevo. Y por lo que me cuenta mi mejor alumno, que también cursa magia arcana, está comenzando a afectar los artefactos de los magos…

Me devuelvo al laboratorio justo después de contemplar el amanecer. Ahora sí me siento cansada, pero al menos tengo bastante teocolate para reponer algo de energía. Recostada en mi alfombra extra mullida y suave, hago sonar mi campanilla especial de mithril. En menos de cinco segundos, mi buen guardia Avin se presenta en el umbral de mi habitación especial.

-Buenos días, señorita Eynia, ¿qué es lo que desea?-el guardia habla con voz suave y hace una reverencia.

-¡Ah, mi buen Avin…! Hoy tendrás que trabajar muy duro para mí. Primero que todo, quiero que me traigas los dulces y pasteles más deliciosos que encuentres. Trae muchos. En cuanto vuelvas, te encargaré tu siguiente misión.

-De acuerdo, señorita-Avin salió rápidamente, pero sin hacer ruido.

Me envolví en mi manto y me dormí. Creo que alcancé a descansar un par de horas. Me desperté con los dulces aromas de pastelillos de hésperes, mermelada de plumzano y otras exquisiteces. Al incorporarme sobre mi alfombra, veo una mesa con un hermoso mantel blanco bordado (cómo Avin la puso ahí sin hacer ruido, no lo sé), repleta de todo tipo de golosinas. En un costado, un hermoso juego de té reluce en colores azulados.

Mi guardia se esmeró como nunca. Me sonríe y gentilmente me ayuda a levantarme. Sé que es su deber y que está aquí para atenderme, pero esta vez merece que se lo agradezca.

-Muchas gracias. Veo que has conseguido lo mejor. Por esta vez te permitiré que tomes el té junto a mí mientras te explico lo que deberás hacer.

-Es un honor, señorita…-un leve rubor cruza sus mejillas.

¡Oh!, ¿por dónde empiezo a comer? Hay unos pastelillos rellenos de dulce de hésperes, sin duda mis favoritos. Su masa suave se deshace en la boca, al mismo tiempo que la cobertura de glaseado cruje levemente entre los dientes. El pan dulce de harina de alabazio con mermelada de plumzano es un bocado sencillo, pero muy sabroso, sobre todo si la mermelada se ha macerado con hierbas aromáticas. Un plato con pequeños cubitos de rocablanco llama mi atención. Son de color anaranjado, se ven duros y brillantes por fuera, como un caramelo, pero al morderlos se sienten como si fueran una miel muy suave. Veo también unos bizcochos de asino, de sabor agridulce, que se complementan muy bien con una especie de crema espesa hecha de leche y azúcar de ermolache…

Hay muchos más, podría estar todo un día hablando de cada tipo de dulce, pero no hay tiempo para ello. Espero que Avin beba su taza de té y coma un poco antes de hablarle. 

-Avin, quiero que me escuches muy bien-el guardia lentamente deja de morder un pastelillo y presta atención.-Sé que entiendes que pasa algo extraño, y espero que me ayudes y me seas leal como lo has sido hasta ahora.

-Usted sabe que mi vida le pertenece, señorita Eynia-Avin inclina levemente su cabeza en señal de respeto.- Dígame qué debo hacer y cumpliré como siempre.

-Necesito que vayas a Delgor y lleves una carta a Emerato. Ya sabes dónde vive. Es menester que venga a hablar conmigo. Cuéntale lo que ocurrió en el laboratorio, eso hará que se preocupe y que entienda que es urgente lo que necesito decirle.

-Entendido, señorita. Partiré en cuanto usted me lo ordene.

Termino mi té y escribo una carta para el Oráculo de Delgor. Uso un pergamino de muy alta calidad, que sólo los usuarios avanzados de maná pueden obtener.

-Ya está casi listo. Esta vez tendré que usar un sello normal de lacre. Tú lo entiendes, Avin, usar maná ahora ya no es seguro.

-¿Será suficiente con su sello, señorita? He oído que él es un tanto desconfiado si no hay algo mágico de por medio.

-¡Vaya!, tienes razón-clavo una aguja en mi dedo índice y pongo unas gotas de mi sangre al lado del sello.-Con esto, Emerato no dudará de mí. Él es capaz de reconocer mi sangre.

Envío a mi guardia a entregar mi misiva, asegurándome que vaya bien equipado para el viaje. Si todo sale bien, en dos días debería estar en Delgor. Después de verlo partir del edificio del Gremio, regreso a mi habitación a relajarme e intentar dormir un poco más. Más tarde debo ir al Salón Principal a ver a mis alumnos, y debo estar preparada para ello.


~~Eynia Akino, Alquimista de Nyagrall~~