Night's Games Capítulo 2
 
En su cuarto de habitación, Gokudera estaba prácticamente anonadado, la gente de esa ciudad estaba o completamente loca o hicieron brujería. Aunque apostaba más a la primera, no podía dejar de tener dudas. Tal vez incluso no tengan sentido de preservación, porque no era para nada normal conseguir cadáveres a plena mañana y decir: "Vaya, el asesino hizo su trabajo muy bien.", ¡¿qué clase de comentario era ese?!, para la gente mafiosa era algo normal, ¿pero para la gente común y corriente?, no, aunque no era ningún experto en la materia. 

Yamamoto suspiro profundamente mirando al techo, los demás lo matarían después, pero francamente no le importaba. Luego de llegar a su casa ayer, su padre lo había revisado desde las puntas de los pies hasta el pelo, luego de que estaba seguro de que estaba bien le dio un sermón de casi una hora... y lo castigó, no podía jugar béisbol por tres meses y hoy no podría ir a clases. Yamamoto no tuvo el valor de negarle, se lo merecía y lo sabía, así como no tuvo el valor de contarle en verdad que había ocurrido y del hecho de que esa sangre que tuvo encima no era de él, pues él no tenía ningún tipo de heridas, y la nariz la tenía perfectamente bien.

Por otro lado, estaba curioso, muy curioso acerca de qué o quién demonios estuvo con él anoche. Si, era algo extremadamente estúpido no estar atemorizado, pero él no era conocido por ser muy brillante que digamos, por otra parte... ninguna mala criatura trataría de ayudarte, ¿no es así?, pero sin duda daba miedo el hecho de que sabía mucho sobre él. Y sin embargo... él no podía dejar de querer saber quién era. Quería encontrarlo, le debía al menos un gracias por haberlo salvado de sí mismo y hacerle ver que estaba deprimido por nada, él no estaba solo, y esos a quienes llamaba amigos solo lo estaban utilizando... tonto de él por creer que mantener eso haría las cosas mejor, lo haría peor y cometería idioteces más grandes que la de ayer con el tiempo. 

- Veamos que está pasando... - Murmuró tomando el control remoto y encendiendo el televisor. No obstante, cualquier cosa que espero ver...

-... otros 2 cuerpos fueron hallados cerca del parque... - ... no era esto. - Al parecer, eran traficantes de drogas...

Yamamoto suspiro, hacía un tiempo que no aparecían cadáveres... y estos fueron asesinados por el mismo asesino, no había duda por la forma en las cuales fueron encontrados. Este misterio asesino tenía años en esta ciudad y nadie sabía quién demonios era o porque hacía lo que hacía, pero tenía el mismo patrón de ataque: cortadas profundas algo irregulares en los puntos en donde las personas se desangran más rápido. Y siempre elegía a sus víctimas durante la noche, a cualquier hora y lugar, lo único que era similar en todas sus víctimas era que todos habían hecho algo malo o planeaban hacer algo bastante feo, por ejemplo, la última vez que vio una noticia como está fue un hombre... que casi mataba a su esposa. Claro, en un principio nadie sabía esto y creían que era una víctima inocente... eso fue hasta que la esposa misma encontró sus planes escrito en su diario, ¿qué hombre escribe un diario?, ese tipo. Luego de unos dos años en este tipo de cosas, la gente ya se había acostumbrado y casi ni tenía miedo, el asesino solo mataba a malas personas, y gracias a eso la delincuencia había disminuido drásticamente... en la noche, por supuesto. En el día era el otro demonio que hacía que todo marchará en paz: Hibari Kyoya, quien aún trataba de encontrar a ese asesino... algo acerca de que matar era malo y que quería saber qué tan fuerte era, obviamente, sus intentos no han dado frutos. Aunque muchos adultos tenían la impresión de que este asesino debía de ser una criatura parecida a un niño, ¿por qué?, muy simple... el 80% de sus víctimas eran encontradas de formas chistosas o encontraban dibujos infantiles hechos con sangre en las paredes. Algunos de esos dibujos eran tan tiernos que la gente no quería borrarlos, a pesar de que eran escalofriantes gracias que eran hechos con sangre y no creyones o pinturas.

- ¡Takeshi! - El chico prácticamente saltó de la silla.

- ¡Voy! - Los clientes debían de haber empezado a llegar...

En otro lugar, Reborn suspiro, ya habían pasado 5 días desde que el anillo "desapareció", y no había podido hallar nada. Las cámaras de seguridad no firmaron nada acerca de que se le cayera, no había nada de que el anillo se perdiera. No podía decir que le salieron pies y manos y se salió del bolsillo, ni siquiera de chiste porque el gran y dichoso anillo ni siquiera salió de dicho bolsillo en primer lugar. La única explicación lógica era que había desaparecido, no veía otra explicación... si no lo encontraba en los próximos dos días, llamaría a Nono.

- Estoy segura de que es por aquí... - Dijo para sí una chica joven, buscando una tienda en específico. Necesitaba unos materiales para un proyecto y la tienda aún debería estar abierta, eran las 7:05 de la noche, compraría lo que tenía que comprar y regresaría a casa a terminar ese proyecto.

Es cierto que podría ir otro día a buscar lo que necesitaba, pero quería salir de eso lo más pronto posible, así podría salir el sábado a comer algunos trozos de torta tranquilamente. No obstante, tal vez debió de haberle dicho a su hermano que saldría un momento, pero al mismo tiempo no quiso... no quería un viaje extremo en estos momentos, eso es si lo hubiera encontrado en casa de todos modos. Luego de unos minutos encontró la tienda que buscaba, y felizmente entro a buscar lo que quería, pagó y salió. Sin embargo, ya cuando iba llegando a su casa alguien la agarró por detrás y la empujó contra la pared poniendo un cuchillo en su garganta...

- Pero miren que linda chica tenemos aquí... - Tragó asustada al ver a los otros dos, ¿qué querían hacerle?

- ¿Qué les parece si jugamos un poco con ella?, es bastante linda... - Diciendo esto, se lamió los labios con perversión. 

- Verdad que si... - La chica se estremeció ante el toque en la cara, pero no tenía más remedio que quedarse tranquila...

Al parecer, no tenía que hacer nada, pues lo próximo que supo fue que una sombra paso detrás de ellos y sangre chispeo por todos lados. De la impresión, la chica cayo de rodillas al suelo ante tres nuevos cadáveres, había sido salvada por algo o alguien que ni siquiera pudo ver para agradecerle... No obstante, unas gotas de sangre cayeron sobre ella desde el techo, y sabía, solo sabía, que no estaba sola. Se las arregló para levantarse y caer, con las rodillas temblando y apoyándose con la pared, sin querer ver los cuerpos, no vaya a ser que vomitara también. 

- M-mu-chas g-gra-cias-s...

- Tienes suerte de que pasará por aquí... - Oyó a una voz masculina, muy joven, decir desde arriba. - De nada, vete a casa. - Luego de eso, no oyó nada más.

Aun temblando de la experiencia, la chica se dirigió a su casa, ni siquiera el conocimiento de que había sido rescatada por un asesino la hizo sentir mal. Solo daba las gracias a Dios y a ese ser de haber salido ilesa de esa situación tan fea sin que le pasara nada. Incluso así...

- ¡Kyoko!, ¡¿qué demonios-

- Lo si-sien-to Oni-chan... - ¿qué más podía decir?, no era su culpa, las calles eran generalmente seguras y no era tan tarde tan poco... -... ¿puedo... puedo darme un baño primero? - Al menos para quitarse toda esa sangre de encima, le daba asco pero no se quejaría, esa sangre era la prueba de que fue rescatada a tiempo...

- ¿Estás bien? - Recibió un asentimiento tembloroso de su hermanita.

Con un suspiro la llevo al baño y la ayudo a cambiarse, al menos la ropa llena de sangre, y salió del baño para darle privacidad a su hermana. Kyoko se aseguró de quedar perfectamente limpia, y se quedó en el agua por un buen rato, dejando que el agua se llevará sus temores y la relajara lo suficiente como para poder dormir esa noche. Al salir de la ducha se encontró con un conjunto de ropa limpia para ella encima de la cesta de la ropa sucia. Debió de estar bien ida como para no haber sentido a su hermano entrar a dejar esto, aun así se las arregló para medio sonreír y vestirse, quería simplemente irse a dormir y olvidar ese día, pero...

- ¿Mejor? - Preguntó su hermano al verla, una taza de té verde sobre la mesa, esperándola.

- Si... - Para no haber utilizado su palabra favorita debía de estar súper preocupado... Con eso en mente, se sentó, tomó su té, y mientras disfrutaba del mismo contó todo lo que había ocurrido en la última hora.

Ryohei suspiró profundamente arropando a su hermana ahora dormida en su cama, salió de la habitación con el mismo silencio con el que entró. Esperaba y rezaba porque no tuviera pesadillas ni traumas, por lo que le contó fue un evento bastante fuerte... Frunció el ceño y se acostó en su propia cama, pensando... Era extraño de pensar, pero no estaba muy impresionado, ese asesino sin nombre solo eliminaba gente mala del mapa, ni una sola vez se había encontrado nada que probará lo contrario, y nadie quería tentar su suerte como para encontrarlo o hacerlo aparecer. Pero siempre estaban los locos o los que simplemente querían hacerse famosos, o solamente saciar su curiosidad, intentando cualquier cosa para atrapar aunque sea una simple foto... sin éxito alguno. ¿Cómo lo harían?, siempre era en la noche por lo que sabía, y nunca tenía un patrón aparente...

Sin embargo, esa no era la razón por la cual fruncía el ceño, para nada. La razón era simple y complicada al mismo tiempo, ¿cómo era eso posible?, sencillo: el asesino desconocido nunca antes había matado delante de nadie inocente... y consciente, por todo lo que sabía. Por un lado, estaba extremadamente agradecido con quien sea que fuese el asesino, pero por el otro tenía un signo de interrogación en su cabeza: no entendía. Sin duda alguna, se a riesgo a ser visto, si es que su anonimato le importaba (suponía que si o ya hubieran descubierto quien es), por una persona inocente, la cual no podía asesinar si seguía su modo habitual de actuar. Pero también simplemente pudo haber esperado a que todo pasara, dejando a su hermanita ser dejada como un trapo usado o asesinada luego de lo que iban a hacer, y luego seguirlos y matarlos a todos. Y sin embargo... no espero a que nada pasara para actuar.

No obstante, ese ser no podía ser un humano, Kyoko no había visto ni la sombra... y todo pasó delante de ella. Callejón oscuro o no, ella hubiera visto algo si hubiera sido un humano... Sea lo que sea que es ese ser, sin duda alguna le debía la seguridad de su hermana, le debía al menos un: “gracias por protegerla”. La cosa era... ¿cómo le puedes dar las gracias a alguien que nadie nunca ha visto a menos que fueras a morir?, bueno, si tuvieran esa suerte, pues según lo que su hermanita le contó... era imposible que esas personas lo vieran... Tenía que admitirlo, a pesar de tener a una especie de asesino no humano, mucha gente no tiene miedo de él. 

-... este es un nuevo mundo, otra forma de vivir, un lugar mejor con una nueva virtud donde hay que atraparlos ya... - susurró para sí mismo, cantando en voz baja y mirando por la ventana desde el techo el televisor. - para ser siempre el mejor... 

Como le encantaba su vista, no necesitaba estar dentro de ninguna casa o apartamento para ver televisión. Aunque tristemente tenía que tener mucha suerte para oír bien (estúpidas ventanas), para ver algún programa que le gustará (estúpidos horarios) y conseguir alguien despierto viendo televisión y que le gusten los mismos programas (gente estúpida y diurna)... si, era cuestión de pura suerte. Irrumpir en una casa no era opción, ya tenía demasiados problemas solo con buscar su cena... 

Ni que decir, incluso trataba de limpiar las calles de ratas y aun así era una amenaza. Honestamente ya estaba cansado de tener que vivir jugando a las escondidas, en especial con ese tal prefecto que se paseaba por las calles... no quería matar a nadie inocente, pero... Suspiró profundamente y lamió sus dedos lentamente, la única razón por la que siquiera mataba era para que no lo vieran y no ocasionar caos... era más seguro cenar de muertos que de vivos, incluso si no le gustaba matar o hacer daño.

¿A quién engañaba?, ya hacía mucho con solo eliminar a la gente mala, no podía salir y pedir: "¿pueden darme algo de sangre?, tengo hambre...", ya lo había hecho y había terminado en un caos. En primera habían tratado de que dejará de "bromear" y luego de llevarlo a un "hospital", pero al ver sus dientes y garras todo se fue al infierno... No, definitivamente no lo volvería a intentar, era mejor y mucho más seguro esta forma, y definitivamente más pasable que tratar de simplemente comer y dejar a la gente viva... luego sería el secuestrador misterioso y, ¿eso no sería aún peor?, la gente ni sabría qué demonios había pasado y hasta podrían llegar a la conclusión de que los aliens los están raptando para hacer experimentos o solo Dios sabe qué. 

- Tal vez he visto muchas películas de terror... - Pero eso es lo que ve la gente generalmente, a menos que sean niños a escondidas de sus padres, tal y como este. Y pensándolo bien, la gente está lo suficientemente loca como está, no necesitaban a los aliens para que fueran más locos.

Sin querer, no pudo evitar soltar un gemino de frustración al ver al chico apagar todo y tirarse en la cama a dormir, ¿y ahora que haría el resto de la noche?, solo le quedaba unas pocas horas para ir a dormir... eso le recordaba que tenía que buscar otro lugar hoy, a menos que quisiera despertar con pescados otra vez. Refunfuñando acerca de la gente que decidió arruinar su lugar de descanso (otra vez), comenzó a caminar en busca de algo más que hacer, si tenía suerte, podría pintar algo sin que el pajarito aquel lo viera y buscará al estúpido prefecto que no dejaba de acosarlo. Vaya tormento era ese chico, si lo conociera diría que tenía una obsesión amorosa con él, cada noche era esto, ¡¿es que no duerme o qué?!, era-kin kin.... ki...

- ¿Uh? - Pestañeo y se agachó a ver que había pateado, curioso y olvidado su mal humor. - ¿Y esto que es? - Se preguntó así mismo, pues no había nadie con él, como siempre. 

Rodando entre sus dados estaba una figura pequeña, tibia y de color dorado, de forma circular con un símbolo más o menos grande en uno de sus lados con respecto a los otros. Era muy llamativo para sus ojos, pero no sabía porque, al igual de que no sabía porque se sentía tan tibio, cálido, entre sus dedos. No podía ser sus dedos, ellos estaban limpios de sangre, y no podía ser el metal, el metal era frío, e incluso si éste estuviera caliente entonces el suelo debía de estar igual o incluso más caliente con él... y sus pies se quejaban de lo frío que estaba, así que no podía ser esa la razón. Y, sin embargo, a pesar de lo ilógico de toda la situación, ¿pues quién demonios botaría en un techo algo tan bonito?, no podía ni pensar en deshacerse del objeto...

- V... O... N... - Necesitaba practicar más su lectura, le costaba entender que decía, ¡y solo era una sola palabra! - G... O... - Una palabra bastante extraña... - L... A... - No había más letras... - Vongola... ¿qué es Vongola? - ¿Siquiera era una palabra?, ¿o era simplemente un nombre? 

Se encogió de hombros y decidió probárselo en uno de sus dedos, el agujero que tenía en el medio era lo bastante grande como para eso... o quizás demasiado grande, se dio cuenta con un gemido. Bueno, aún tenía más dedos, él no quería perder algo tan bonito y brillante... si no, ya robaría una cuerda para el cuello, como las que usan las chicas, no era como si-

- ¡¡¡HIIIIIIEEEEEEE!!! - Saltó del techo junto con él grito, ¡nadie lo puede culpar!, ¡NADIE!

Tenía que buscar agua, ¡pero ya!, ¡¿qué clase de objeto fue ese?!, ¡se incendió solo!, ¡y en su mano!, ¡¿qué clase de-¿Eh?

-... ¿Me lo imaginé? - Se preguntó aún asustado y bien lejos de donde había estado.

Ya no había fuego, ni quemaduras, absolutamente nada... ¿tal vez solo fue una ilusión?, ¿una mala broma o algo así?, fuera lo que fuera le había dejado los pelos de punta... El objeto brillante en su dedo se incendió de nuevo, esta vez más lentamente, como si tratará de no asustarlo. Por su parte, estaba totalmente cautivado por lo cálido de la llama y lo brillante que era, no sintió dolor ni nada, solo calidez y tranquilidad... y antes de saberlo, había caído dormido justo donde estaba, menos mal que se las había arreglado para terminar en un lugar alejado de las miradas humanas...