Night's Games Capítulo 5
 
- ¡HHHHIIIIIIIIIEEEEE!

Como un gato, el chico término colgado de una rama muy alta debido al susto, todo el sueño y el cansancio olvidados. Al medio recuperarse y aún con su corazón a mil por hora, miró con molestia a los culpables de tal grito... imitadores más bien, no hacían nada más que asustarlo y recordarle cuán afeminado sonaba cada vez que gritaba asustado. Las aves parecieron sonreírle antes de volver a gritar, la madre está por ningún lado... tenían hambre, obviamente. ¿Por qué tenían que despertarlo a él?, a quién debían de quejarse era su madre. Además, ¿qué demonios comían los pajaritos?

Luego de casi media hora de oír las quejas (la imitación de sus propios gritos) tan temprano en la mañana, el pobre chico se arto. Para cuando la madre llegó con el desayuno para sus bebés (gusanitos tiernos y recién capturados), se encontró con que su "padre" ya les había conseguido desayuno y se había ido a dormir de nuevo. Dejando los gusanitos en el nido para que no se perdieran, muertos por cia acaso, se acercó a ver el desayuno, no eran gusanos... pero por como sus bebés estaban comiendo (mucho más animados que cuando les traía los gusanitos) debía de ser algo bueno. Con suma curiosidad, el ave metió la cabeza en la bolsa plástica y picoteo las cosas amarillas y planas que allí habían... su conclusión: esto era mil veces mejor que sus gusanitos.

Desde su cuarto de habitación, Gokudera llamaba y escribía furiosamente, había visto a un usuario de las llamas del cielo algo que creía que no iba a volver a ver más en su vida (contando a Nono), en una ciudad invadida de extraterrestres que iban a matarlos a todos. Necesitaba mejores equipos para poder detener a los malos aliens y luego encontrar a ese usuario... tal vez podría ser de utilidad o tal vez incluso un descendiente de alguno de los jefes Vongola, ¿quién sabe?, eso sí... los aliens no habían logrado hacerse con esas llamas también. Si lo habían hecho... ¡Estaban acabados!, ¡totalmente acabados!, esas llamas podían simular muy bien la mayoría de las otras llamas, y no solo eran raras sino poderosas. Hay Dios mío, esto era mucho más grande que lo que había pensado antes...

- Señor, tiene un mensaje. - Nono levantó la vista de sus papeles. 

- ¿De parte? - Preguntó con curiosidad, y de muy buen ánimo. Nada de lo que le dijeran le haría borrar su sonrisa, ¡ya tenía un sucesor!, ¡y posiblemente su adorable nieto!, ¿quién no estaría feliz?

- De parte de Gokudera Hayato. - Esto hizo a Nono darle toda su atención al mensajero, él no había oído de ser chico en un buen tiempo. - Esta es el mensaje jefe, ya ha sido verificado, puede abrirlo con seguridad. - Dicho esto, se inclinó respetuosamente y en silencio salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de él. 

Sin nada más que curiosidad, Nono abrió la carta sin saber que esperar, la carta decía lo siguiente:

"Querido Noveno Vongola,

Le escribo para informarle que ayer alrededor de la media noche, en la ciudad de Namimori, Japón, me encontré con un usuario de las llamas del cielo mientras investigaba el lugar. No vi su rostro ni sus características, estaba en las sombras y desapareció tan rápido como apareció, lo único que pude determinar gracias a la localización de las llamas es que es un usuario bastante joven. Me pareció que esta información le sería útil, si no es así por favor discúlpeme. En cualquier caso, trataré de encontrar más información sobre este usuario.

Atentamente, Gokudera Hayato."

Al terminar de leer la carta Nono estaba sonriendo de oreja a oreja, segunda confirmación de que tenía un sucesor y en donde se encontraba. Francamente, no podía estar más feliz, no toda esperanza estaba pérdida, y sería doblemente feliz si era su adorable nieto. De hecho, olvídense de esperar, no quería esperar más tiempo para al menos verlo, los papeles podrían esperar unos días más... y sino, que los firmará su siempre fiel mano derecha. Sin decir ninguna palabra, Nono escribió una carta para Gokudera y se levantó de la silla, salió por la puerta con un solo objetivo en mente.

- Takeshi, déjate de bromas. - Imploró Tsuyoshi a su hijo, ¡simplemente no podía estar hablando en serio!

- Lo siento papá, pero es en serio, ¡quiero encontrarlo! - Takeshi ya estaba cansado de esta discusión, si todas las mañanas serían así a partir de ahora... sería mejor que se comprara un rastreador GPS.

- ¡¿En medio de la noche cuando las calles están oscuras y solas y hay un-

- Papá, él no es tan malo como parece, y no dejará que nada me pasé. - Rayos, si hubiera querido matarlo ya lo habría hecho. - Sólo está jugando a mí parecer... Regresaré a la 1, me llevaré el teléfono para llamarte cada cierto tiempo para no preocuparte. - Ya Takeshi había pasado el punto del miedo, esa criatura no quería hacerle daño, en todo caso solo parecía querer divertirse si la nota que le dejo no lo decía en claro.

-... Está bien, pero solo si me mantienes informado y no todos los días, ¿entendido jovencito? - Honestamente Tsuyoshi no sabía si era que ya se estaba haciendo viejo o era que la generación de ahora era más fuerte...

- No te preocupes, ¡nos vemos papá! - Lo abrazo y salió corriendo antes de que pudiera cambiar de opinión. 

Tsuyoshi solo pudo suspirar profundamente, su hijo lo vendría matando en uno de estos días de un ataque al corazón. Con otro suspiro, se sentó en un sillón y comenzó a releer la carta, era tan... extraño que ya no sabía que pensar acerca de todo el asunto...

-... ¿Ustedes no deberían estar durmiendo Lugia, Moltres, Zapdos, Articuno y Latios? - Preguntó monótonamente a los pájaros, se sentía muy vigilado con ellos todo el tiempo detrás de él...

- Elegido... - El chico se detuvo en sus pasos y miró lentamente a su alrededor. - Oh elegido, aquí. 

Tsuna hizo una mueca, eso era... ¿un loro gigante?, ¿qué hacía un loro gigante en un lugar como este?, ¿no debería estar en una tienda de mascotas o algo así?

- Ah elegido, acércate. - Dijo el loro rojo con amarillo y azul desde su estandarte. 

No obstante, Tsuna no se movió, ni lo hicieron las aves, donde los polluelos se habían acomodado en sus hombros a dormir aprovechando que el chico de había quedado como una estatua. El chico por su parte estaba asustado y curioso, ¿elegido?, ¿el?, no podía ser, pero no había nadie más en las calles... al menos no cerca. Por otra parte, era un loro, así que lo mejor sería hacer de cuenta que no había visto nada e irse, era lo más saludable de hacer. No obstante, al dar unos pasos para irse, el loro voló y se paró frente a él... si los loros pudieran fruncir el ceño sin duda alguna sería igual a lo que este loro le estaba mostrando. 

- ¿A dónde vas elegido? - Preguntó casi enojado, al pobre chico no le estaba gustando nada de esto... en lo absoluto. - Te hemos esperado por mucho tiempo, no te puedes ir. - Continuó el loro moviendo las alas para dar énfasis, hablando como un padre regañando a sus hijos quienes se habían portado mal.

- ¿Hemos? - Dijo el chico para sí mismo, pero el loro lo escucho y lo tomó como una ofensa.

- ¡Por supuesto!, ¡eres el elegido! - Dijo como si fuera lo más obvio del mundo, molesto. 

Desde su sitio, plantado en el suelo, se preguntó varias cosas: ¿de qué va este pajarraco?, ¿elegido de qué?, ¿es una mala broma o un mal sueño?, pero la más importante de todas era: ¡¿qué demonios estaba ocurriendo?!

- Mi nombre es Ho-oh, y he venido desde muy lejos a-

El chico desintonizo lo demás, fuera lo que fuera el mensaje, ¿Ho-oh?, ¿qué demonios?, ¿a quién rayos se le ocurría hacer tal barbaridad como ponerle a un estúpido pajarraco gigante un nombre de un legendario Pokemon?, ¡no tenía sentido!, ¡ni bonito era!, y menos tenía sentido toda la locura que estaba hablando... Haciéndose el tonto, comenzó a distanciarse lentamente con Lugia siguiéndolo fielmente, aprovechando que el loro estaba ido en su discurso, que solo lo estaría escuchado él mismísimo loro y tal vez un mosquito-se detuvo de golpe al ver algo moverse desde un callejón...

- ¿A dónde vas? - Preguntó el loro cada vez más molestó, la respuesta era: ¡A cualquier lugar lejos de ti!, pero no salió nada de sus labios debido a lo intimidado que estaba ante las nuevas figuras. - Te presento a Entei, Raikou y Suicune, han esperado mucho tiempo para conocerlo elegido y-

A él no le interesaba nada de lo que estaba diciendo el loro, ¡nada!, ¡absolutamente nada!, le interesaba muchísimo más hacer sus piernas funcionar para salir corriendo. Las tres nuevas figuras se acercaron lentamente, eran casi de su misma altura, ¡eran enormes!, ¡perros demasiado grandes!, negros y corpulentos. No podía dejar de pensar en que una mordida y perdería un brazo o algo, y no ayudaba que estaban salivando, como si tuvieran hambre. No obstante, cuando sintió algo húmedo en contra de su palma, reaccionó:

- ¡¡¡HHHHHIIIIIIEEEE-

¡Crash!

- EEEEEE!!!

Los pobres pájaros despertaron y salieron volando, uniéndose a la música:

- HHHHHIIIIIIIEEEEE

Y asustado a las demás aves, ardillas, lagartijas, zarcillos y más animales mientras el niño temblaba y trataba de recuperar el aliento, apenas dándose cuenta de que estaba sudando frío y de donde estaba. Ni siquiera se fijó en que aún era de día y que algunos humanos debajo de él se habían atragantado con lo que sea que estaban comiendo en el momento en el que él gran gritó nació. 

-... un nuevo fenómeno se ha dado a conocer hace unos minutos, un gran grito afeminado seguido de un coro del mismo grito asustó a los animales fuera del parque y causo diversos accidentes a los vendedores y a las personas que paseaban tranquilamente por dicho parque.

- Muchas gracias por la información Margaret, ¿se sabe quién o que fue el causante de todo el alboroto? 

- No, me temo que no, la policía anda investigando el lugar ahora mismo, se cree que fue alguna niña con muy buenos pulmones.

- Si creen que fue eso, ¿por están investigando?, parece un asunto trivial si me disculpan. 

- Pudo haber sido una broma de algún niño, pero no oyes un grito de esa magnitud todos los días, los investigadores quieren saber que lo provoco para estudiarlo y-

Tsuyoshi apagó el televisor con una mano en la frente, no sabía si reír o preocuparse de que a parte de un asesino sin nombre ni cara hubiera una gritona capaz de crear tales escenas. Cada vez la cuidad era más y más rara, no había duda, aunque era un buen lugar para vivir. Quizás debería de comprar tapones para los oídos a partir de ahora, quién sabe si esto volvía a ocurrir y cerca de su casa, y si fue una niña la que causo todo esto... No quería sonar sexista ni nada, pero las chicas se asustaban como más facilidad que los chicos, por no hablar de los niños en general, por lo que intuía que los próximos años no serían para nada amigables con los oídos de nadie si en verdad era una niña la causante de todo... En otro lugar:

- ¡Te lo dije!, ¡ese nieto tuyo es un inútil, bueno para nada, afeminado-

- G, es mi nieto. - Sentenció el rubio apretándose el puente de la nariz, ¿cuándo llevaba ya?, ¿5 minutos hablando mal de su lindo y tierno nieto?, debería de simplemente congelarle la boca...

- Sa Sa, ese niño no es nada de eso y lo sabes G. - Gracias Dios por Asari, gracias. - Además, es solo un niño, simplemente se asustó. 

- ¡Pero-

- Dios se apiade de él, está solo, y tiene que matar para comer y no meterse en problemas. - Knuckles sacó su Biblia nuevamente y comenzó a leer. 

- Nufufufu, además rosadito, Lampo está colgado del techo, y tiene... ¿cuantos años tenemos muertos? - Más de 400 por lo menos.

- ¡E-so es me-entira!, ¡El gran-

- ¡¿A quién demonios crees que le estás diciendo rosadito cabella de melón?!

Giotto se apretó el puente de la nariz otra vez y suspiro profundamente, sin querer mirar atrás y ver el caos. Francamente, ni siquiera le dejaban observar a su nieto tranquilo y no lo había visto en años, vaya amigos que eran...

- Los golpeare hasta la muerte si no se callan. - Giotto suspiro profundamente de nuevo y comenzó su mantra: paz interior, paz interior, paz interior...

- Sa Sa, ¡basta ya!, fue Giotto quien hizo ese sueño de todos modos, ustedes saben cómo son los abuelos con los nietos, ¡un susto de cuando en vez! - Trató Asari de enmendar la situación, en vano.

... paz interior, paz interior...

- Nufufufu, trata de explicarle eso a rosadito. - Se burló Deamon esquivando ser golpeado por rosadito.

- ¡Estúpida piña de-

- Hey vamos, en nombre de Dios cálmense-

... paz interior, paz interior...

- ¡¿Cómo quieres que me calme cura idiota?! - Oh si tan solo pudiera matarlos... no podía, ya estaban muertos. 

... paz interior, paz- ¡Olviden la paz!

- Para su información, solo cree el sueño para ver como lo tomaba idiotas sin cerebro. - Grito luego de congelar a todo el mundo en su sitio.

- ¿Qué pasó con la paz interior jefe? - Preguntó Lampo aun colgado del techo, con aún menos ganas de bajar al ver a todos hechos paletas de hielo y aún muy molesto Giotto listo para patear a alguien pero luciendo totalmente normal.

- Me estresé. - Confesó el usuario de la llama del cielo, un poco relajado. - Estoy preocupado, y sabes cómo me irritó cuando esto ocurre... - Preocupación sumado con peleas absurdas... 

- Es tu nieto y lo conoces desde que nació, no tienes nada de qué preocuparte...

Realmente a veces nadie entendía al rubio, su nieto era un buen niño, un poco raro y miedoso pero de buen corazón y con poder crudo dentro de él, por no hablar de esa estúpida intuición que heredó de él... Francamente, era él más saludable y normal de todos los descendientes. Él de el por ejemplo, era un bebé prácticamente sin sentido de preservación y un auténtico para rayos. El de Asari era el segundo más normalito, no era el primero debido a la obsesión-adoración no normal que tenía con un estúpido deporte. Luego le seguía el de Alaude, un prefecto que veía todo en prácticamente dos colores: herbívoros y carnívoros, y mordía a todo lo que quebrantara las reglas o dañará a Namimori, junto con el hecho de la sed de sangre que tenía. Los de Knuckles eran raros en su opinión, un boxeador obsesionado con lo "extremo" y una idol de la escuela que era demasiado amable para su propio bien. El de G... bueno, no fue culpa del chico en verdad, un obsesionado con los extraterrestres, un bombardero, y extremadamente desconfiado. No sé hable de los de Deamon, ellos son los más locos y anormales de todos ellos. Giotto era un suertudo y ni siquiera lo veía, aunque ningún de ellos eran muy normales que digamos...

- Es un vampiro Lampo. - El chico quiso rodar los ojos, ¿y eso que? - Él le tiene cierto miedo a la gente, me preocupa como tomará las cosas, le van a caer rápido cuando ellos lo encuentren... - El chico había pasado por cosas malas, pero todavía no veía el problema. - Es solo un niño, nada más, él no tiene culpa de nada, pero... ¿entenderán eso a la primera sin lastimarlo?, los vampiros son un "mito" y tú conoces a la gente... - Giotto entrecerró los ojos y suspiro. - Además, él no está acostumbrado a ver a la gente más allá de comida o enemigos... ¿cómo crees que tome el hecho de que hay personas dependiendo de él y es el siguiente en la línea de la mafia?, en su lugar... - Giotto no tenía que decirlo: ... yo ciertamente huiría...

- Te preocupas mucho jefe... él es un cuidador, solo míralo con las aves.

Eso no era lo que preocupaba más al rubio, era todo lo contrario: como tratarían a su nieto cuando lo encontrarán, pero al parecer, Lampo no agarró eso, de seguro los otros sí.