Seres del mal / Evil beings
 
Llegaba temprano a mi trabajo en aquella pequeña taberna en un cruce de caminos. El lugar era concurrido y los ruidos chirriantes y vibrantes colores lo hacían ideal para niños. A pesar de eso, era un sitio tranquilo en el torrente de caos; un sitio donde no estaban permitidos los borrachos refunfuñadores ni las prostitutas con diccionarios de marinero.

Ese día todo estaba tranquilo, pero había una maldad moviéndose socarronamente. Miré alrededor con desconfianza: todo parecía en orden, pero no podía escapárseme esa sensación tan intensa. La comida de colores, los olores intensos, mi tonel de agua… hasta el espectro in-exorcizable seguía allí.

Y de pronto lo vi: un segundo espectro, sentado en la barra con actitud sobradora. Se sonreían con el primero de un lado al otro de la taberna. Se coqueteaban y escupían a los clientes como parte de su cortejo. Incluso insultaban en frente de los niños en idiomas que no conocen las palabras buenas.

Me estremecí y me giré a mi compañera, exigiendo una explicación.

-¡Ah! –exclamó con una sonrisa que le achina los ojos-. Es que yo invoqué al primer espectro.

-Ajá… ¿y?

-Y como no se iba, bueno… -y rió tontamente.

Aún hoy día sigo preguntándome por qué invocó al segundo.

¿Se sentiría solo nuestro ser del mal? ¿Lo angustiaría no tener una compañera con la que maldecir? Cada mañana que entro en la taberna, los veo, saludo y alimento. Se abusan de nuestra ignorancia para exorcizarlos, así como se abusaron del espíritu inocente de mi compañera para lograr entrar en nuestro mundo protegido.

Son seres del mal, te digo…

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¡Hola a todos! Escribí esto hace un par de meses apenas, cuando estaba en mi trabajo en un puesto de globos dentro de un shopping. Esos dos busca-problemas ya se vendieron, pero aún me pregunto por qué mi compañera los infló en primer lugar, si sabía que no se vendían.


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I was arriving early to that little tavern at a crossroad. The place was always crowded and the scratchy noises and vibrant colors made it ideal for kids. Nevertheless, it was a quiet place in the torrent of chaos; a place where weren’t allowed the drunk grumblers nor the prostitutes with sailor’s dictionaries.

That day everything was peaceful, but there was an evil presence moving cunningly. I looked around with distrust: everything seems to be in order, but that intense feeling couldn’t escape from me. The colored food, the intense odors, my barrel of water… even the un-exorcisable spectre was there.

And then I saw it: a second spectre, sitting at the bar with conceited attitude. They

smile to each other with the first one, from side to side of the tavern. They mutually flirted and spat to the clients as part of their courtship. They even insulted in front of the kids in languages that doesn’t know good words. I shiver

and turned to my partner, demanding an explanation.

“Ah” she exclaimed with a big grin. “I summoned the first spectre.”

“Aha… so?”

“Well, it didn’t leave, so…” and smiled foolishly.

Even today I ask myself why did she summon the second one.

Was feeling lonely our evil being? Was it sad for not having a partner with which curse? Every morning I enter in the tavern, I see them, greet them and feed them. They abuse of our ignorance for exorcise them, the same way they abused my partner’s naive spirit to enter our protected world.

They are evil beings, I tell you…

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Hi everyone! I wrote this just a couple of months ago, when I was in my job in a balloons station inside a shopping mall. Those troublemakers were sold, but even now I ask myself why did my partner inflated them if she knew that they couldn’t be sold.